¿DIOS NOS OLVIDÓ?
Estoy casi seguro que has atravesado por esos momentos, así que es muy probable que puedas rememorar la sensación. Es como si una estampida de animales salvajes te hubiera atacado sin previo aviso. Te sientes como si fueras el saco de boxeo de algún entrenamiento y no te dieran tiempo de respirar. A veces, la vida es así. Aturde. Abruma. No da tregua. Se enlazan una serie de eventos que en algún momento te hacen clamar como el salmista: “¿Por qué escondes tu rostro y te olvidas de nuestro sufrimiento?” (Salmo 24:24). Olvidados:...